Este esfuerzo se vincula con la promoción del consumo de anchoveta, en colaboración con el Programa Nacional A Comer Pescado, y con el desarrollo de alternativas productivas para las comunidades.
Como explicó Hernández, este acompañamiento busca ampliar las fuentes de ingresos de las familias, con especial énfasis en fortalecer la autonomía económica de las mujeres involucradas en la cadena de la pesca artesanal. Así, el aprovechamiento responsable de los recursos se conecta con oportunidades de desarrollo local.
Esta perspectiva también estuvo presente en la agenda técnica del foro. El programa incluyó la presentación “Ecosistemas saludables, alimentos sostenibles”, a cargo de Miguel Maldonado, coordinador nacional del Proyecto Humboldt II en Perú, sobre el vínculo entre la gestión ecosistémica de la Corriente de Humboldt, la alimentación y la resiliencia de las comunidades.
La dimensión territorial se incorporó mediante un panel sobre estrategias para fomentar hábitos de alimentación saludable, con representantes de Apurímac, Ayacucho, Huancavelica, Ica y Junín. Este espacio contempló la moderación de Karla Calderón, especialista del Proyecto Humboldt II, para poner en diálogo las experiencias y necesidades de las regiones.
Experiencias para orientar acciones conjuntas
El foro reunió a representantes del Estado, el sector privado, la academia y las organizaciones sociales. Las experiencias de Perú, Chile y México aportaron distintas perspectivas sobre la promoción del consumo de productos hidrobiológicos, junto con espacios dedicados a la gastronomía, la educación alimentaria y la investigación.
La agenda permitió abordar el tema desde distintos ámbitos: el acceso a los productos, los conocimientos para incorporarlos en la alimentación cotidiana y las condiciones ambientales y productivas necesarias para sostener su disponibilidad.
El intercambio buscó aportar a una hoja de ruta nacional que articule acciones en los territorios para promover el consumo de productos hidrobiológicos, considerando también los desafíos asociados al fenómeno de El Niño. El siguiente paso será traducir estos aportes en acciones coordinadas que vinculen la alimentación con el aprovechamiento sostenible de los recursos y el bienestar de las comunidades.