Nace la Federación Nacional de Mujeres Empoderadas de la Pesca Artesanal del Perú (FIMEPAP)

Las mujeres de la pesca artesanal en el Perú han dado un paso histórico con la creación de la Federación Nacional de Mujeres Empoderadas de la Pesca Artesanal del Perú (FIMEPAP), una organización que busca visibilizar su aporte en el sector, promover la equidad de género y fortalecer su participación en los espacios de decisión.

El camino hacia la federación comenzó en marzo de 2023, cuando Jenny Pizarro, recolectora de algas y lideresa de la Asociación Realmar de Marcona, viajó junto a otras dirigentes de la pesca artesanal de Pisco, Paracas y Changuillo a Valparaíso, Chile, para participar en el Primer Encuentro Iberoamericano de Mujeres de la Pesca Artesanal organizado por la Red Nacional de Mujeres de la Pesca Artesanal de Chile con el apoyo del Proyecto Humboldt II. Allí tuvieron la oportunidad de conocer e intercambiar experiencias con más de cien pescadoras de países como Nicaragua, Colombia, Ecuador, Brasil, México, España, Rapa Nui y Chile, entre otros.

En Chile, Jenny y sus colegas peruanas pudieron constatar que, cuando las mujeres se organizan y levantan la voz de manera colectiva, pueden lograr cambios profundos. Allí, mujeres del mar de distintas regiones habían conformado la Red Nacional de Mujeres de la Pesca Artesanal y Actividades Conexas, que logró visibilizar a miles de trabajadoras y abrir espacios de participación femenina en la gobernanza pesquera. La Red también impulsó la aprobación de la Ley N.° 21.709 de Equidad de Género en la Pesca y la Acuicultura (2021), que determina a las organizaciones, comités e instancias de gestión pesquera a integrar a mujeres en sus directivas y espacios de decisión, y que además reconoce formalmente las actividades conexas como parte esencial del sector. Esa experiencia inspiró a las peruanas a imaginar una federación propia que reconociera el trabajo de las mujeres en todas las etapas de la pesca artesanal y les abriera paso en la toma de decisiones.

De regreso en Marcona, Jenny comenzó a articular a compañeras de Marcona, Pisco, Paracas, Changuillo y otras caletas. El proceso no fue sencillo: durante décadas las mujeres fueron relegadas— por ejemplo; como pallaqueras, recogiendo restos de algas o en Comités de Damas, que no les confieren la condición de socias plenas—y muchas veces excluidas por organizaciones dominadas por varones. Pero con persistencia y apoyo mutuo, fueron tejiendo una red que hoy se cristaliza en la FIMEPAP.

“Esta federación nace para fortalecer nuestro liderazgo y participación en los espacios de decisión; exigir políticas públicas con enfoque de género que reconozcan y valoren nuestros aportes; promover condiciones justas de trabajo, acceso a mercados y oportunidades de desarrollo; e impulsar la sostenibilidad de la pesca artesanal con una mirada inclusiva y equitativa”, afirmó Pizarro durante la juramentación de FIMEPAP.

El paso dado en Perú tiene una importancia mayor: aunque el Censo Nacional de Pesca Artesanal (CENPAR) indica que solo un 14% de las personas registradas en el sector son mujeres, en la práctica su presencia es mucho más amplia. Las mujeres participan en toda la cadena de valor de la pesca: reparan redes, se embarcan en faenas de captura, recolectan mariscos y algas, procesan y seleccionan pescado, y comercializan productos. Su aporte es fundamental, aunque históricamente ha sido invisibilizado.

El nacimiento de la FIMEPAP también se inscribe en un proceso de cooperación binacional entre Perú y Chile, impulsado por el Proyecto Humboldt II, una iniciativa liderada por la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura de Chile y el Ministerio de la Producción del Perú, con apoyo técnico del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y  cofinanciamiento del Fondo Mundial para el Medio Ambiente (GEF). Uno de sus ejes centrales del proyecto ha sido precisamente promover la equidad de género en la gobernanza de los recursos marinos.

Más allá de su dimensión gremial, la FIMEPAP simboliza un giro en un país donde la pesca artesanal sostiene la seguridad alimentaria de millones de personas. Su creación envía un mensaje claro: las mujeres no solo participan en la pesca, sino que aspiran a liderar la transición hacia un modelo más justo y sostenible.

En la corriente fría de Humboldt, que conecta a Perú y Chile, las mujeres del mar están trazando nuevas rutas. Lo que comenzó como un sueño en Valparaíso hoy se materializa en Perú. Y con ello, se abre un precedente regional: que sin mujeres, tampoco hay futuro para la pesca.

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